“Las estancias en el extranjero empiezan con un baño de humildad y acaban con uno de autoconfianza”

Juan A. García Madruga, en Princeton

Juan Antonio García Madruga, catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la UNED, tiene experiencia en investigar fuera de nuestras fronteras. En su tercer año sabático en la universidad, ha viajado a dos centros universitarios muy diferentes: la Universidad de Princeton (Estados Unidos) y la Universidad de Padua (Italia), donde se encuentra en estos momentos. La arquitectura y las costumbres de la bella ciudad italiana le hacen sentirse como pez en el agua.

Princeton y Padua. ¿Elegiste estas universidades por algún motivo en concreto?
En ellas trabajan equipos de investigación muy relevantes para mi proyecto. El trabajo que estoy realizando consiste en diseñar un programa de entrenamiento cognitivo para la mejora del razonamiento con chicos y chicas preadolescentes. En Princeton, en colaboración con el profesor Phil Johnson-Laird, analizamos el tipo de conocimientos y estrategias de razonamiento básicas en las que deberían ser instruidos los preadolescentes. Ahora, en Padua, en colaboración con el profesor Cesare Cornoldi y su equipo, estamos diseñando el programa específico a partir de su experiencia y conocimiento sobre los procesos implicados en el entrenamiento cognitivo.

¿Cómo es Princeton?
Es una copia de Cambridge, trasladada a la costa este de Estados Unidos. Una ciudad pequeña construida alrededor de la universidad, que tiene pocos alumnos y es muy elitista. Domina la vida de la ciudad. El ambiente es el que se puede entrever en la serie del ‘doctor House’. Las costumbres son las típicas de las ciudades universitarias de élite americanas.

Venecia, el Gran Canal y al fondo, Santa Mª de la Salute

 

 

 ¿Se parece en algo a Padua?
La Universidad de Padua es otra cosa. Es la segunda universidad más antigua y una de las más importantes de Italia. Padua es una maravillosa localidad del norte de Italia, al lado de Venecia, Vicenza, Verona o Ferrara. Es una ciudad con muchos estudiantes extranjeros (entre ellos más de 300 españoles) y donde la universidad es muy importante, pero no lo es todo.

Y una maravilla arquitectónica.
Hablar de arquitectura en esta parte de Italia es hablar del Románico lombardo y del Gótico, de los frescos del Giotto, del Renacimiento, de Palladio (el famoso arquitecto renacentista), del impresionante Barroco… En fin, hablar de Italia y arte es un tema inagotable.

¿Qué diferencias has notado en tu área de investigación?
En mi campo de estudio, tanto Princeton como Padua son dos lugares de excelencia donde se están desarrollando trabajos de primera línea. En estos momentos, además de mi proyecto específico, estoy colaborando con varias investigadoras del departamento de Psicología General de Padua para aplicar un programa de mejora de la comprensión lectora en niños de Primaria, que hemos desarrollado en España. Ellas son expertas en el entrenamiento en tareas cognitivas de memoria operativa e inteligencia. En general, a pesar de las mejoras logradas y con algunas excepciones, en España todavía no podemos decir que tengamos el mismo nivel.

¿Crees que son imprescindibles experiencias de este tipo para todo investigador?
Absolutamente. Proporcionan una perspectiva mucho más completa y amplia sobre los asuntos en los que estás investigando, a la vez que permiten que el investigador comparta sus dificultades con otros investigadores y compruebe que se enfrentan a los mismos problemas, con similar competencia. En definitiva, las estancias en centros de investigación extranjeros empiezan siendo un baño de humildad, pero se acaban convirtiendo en un baño de autoconfianza.

Logia del Capitanato, construida para celebrar la batalla de Lepanto (Vicenza)

¿Qué está siendo lo más enriquecedor?
Mi reciente y breve estancia en Princeton era una continuación de otras anteriores, por lo que ya conocía bien la universidad. Sin embargo, no conocía la universidad de Padua y está siendo para mí todo un descubrimiento. Quiero destacar el nivel científico del departamento de Psicología General y del equipo de investigación al que me he incorporado. Por decirlo de manera breve, tienen el nivel de Inglaterra, con el clima, el arte y las costumbres de Italia. En fin, envidiable.

Por lo que has comprobado, ¿los investigadores se mueven mucho o poco por el extranjero?
Se mueven bastante. De hecho desde que estoy aquí, han pasado como visitantes, una profesora de la Universidad de Oslo (Noruega), otro de la de Newcastle (Inglaterra), y más recientemente, dos profesores de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) y una de la Universidad de Zagreb (Croacia). Los investigadores de Italia también se mueven más que en España. Los científicos son cada vez más conscientes de que es necesario moverse y establecer contactos académicos, siempre enriquecedores, con otros grupos de investigación.

El investigador, junto a su mujer y unos compañeros, en una ciudad cerca de Padua (Basano del Grappa)

Este año celebramos el 40 aniversario de la UNED. ¿Cómo resumirías este período?
Yo llegué a la UNED en 1975 por lo que llevo en ella 37 años y, la verdad, los cambios han sido espectaculares. Las condiciones y características de nuestro trabajo son totalmente diferentes. La UNED ha sabido crecer aunque, en mi opinión, de forma no siempre equilibrada, planificada y racional. Hemos logrado superar todos los récords cuantitativos pero nos queda una tarea, quizás la más importante: superarnos en la mejora de la calidad. Esto implica, a mi entender, la simplificación y racionalización de las tareas burocráticas del profesorado, así como la mejora de la conexión con los estudiantes y de la investigación.