De los años 80 al siglo XXI en la UNED

Carmen Aznar comenzó como estudiante de la universidad y ahora es tutora en la localidad zaragozana de Caspe

24 mayo 2012

Carmen Aznar

Carmen Aznar era una estudiante de Ciencias Empresariales a principios de los años 80 del pasado siglo y es una tutora del centro de la UNED en Caspe —su ciudad natal— en pleno siglo XXI. También es profesora en el instituto de la misma localidad y fan incondicional de la formación permanente de su universidad, ya sean cursos de Experto Universitario, Centro Universitario de Idiomas a Distancia (CUID) o Cursos de Verano en cualquier provincia.

Llegó a la UNED por casualidad en 1981, tal y como relata ella misma: “La primera vez que me matriculé fue porque en la ciudad donde yo vivía en ese momento, Lérida, no existía la Facultad de Ciencias Empresariales, tenía que volver a irme a Barcelona y ya había tenido la experiencia del curso anterior: había estado matriculada en la Facultad de Informática, no me había gustado la carrera y Barcelona me había agobiado mucho. La otra posibilidad que tenía era una universidad privada muy cara y, sobre todo, muy oscura; me ofrecieron becarme pero a cambio de no sé muy bien qué… y no quise saber nada. Me hablaron del centro de la UNED en Cervera y la administrativa que estaba —y sigue estando—, Ramona, me cautivó; me lo explicó todo con muchísima claridad y muchísimo cariño, así que me matriculé en la UNED… y hasta hoy. Es mi casa”.

Durante los años de carrera, y a pesar de que en 1982 se trasladó a vivir a su localidad natal, Caspe (Zaragoza), continuó matriculada en Cervera. “Me casé con 22 años porque quise y compatibilicé estudios y trabajo. Iba a las tutorías el sábado por la mañana, me llevaba mi marido, que siempre me acompañó y me animó a seguir y no dejarlo”. Se animó tanto, que nunca abandonó su formación. Lo que más le motivó a seguir en la UNED fueron dos cosas: el nivel de estudio —“aquí TODO el temario es importante y eso, a la hora de preparar oposiciones, como era mi intención, es lo mejor”— y la calidad humana “tanto del personal de administración como de los tutores o los profesores de la sede central”.

Nombramiento de Carmen Aznar como tutora de la UNED

La constancia funcionó, pues en enero de 1989 terminó su licenciatura, comenzó a preparar las oposiciones, las aprobó en julio de ese mismo año y desde entonces es profesora en el instituto de Caspe. Al año siguiente se abrió en su localidad una extensión del Centro Asociado de Calatayud y se inició un concurso-oposición para contratar profesores-tutores. Consiguió la plaza y desde ese mismo año imparte las tutorías de Contabilidad de primer curso en lo que ahora es el Grado en ADE. “Hace más de 20 años que soy tutora y es todo un honor haber hecho más fácil el estudio a los alumnos de mi pueblo y comarca. Además, me siento muy respaldada por todo el equipo de profesores de Madrid y hoy en día, con la plataforma ALF, realizar mi trabajo es una auténtica maravilla”.

Quizá su única “espinita” clavada sea el doctorado: “Comencé el doctorado en el departamento de Contabilidad; mi profesor acompañante era Ángel Sáez, pero falleció de un infarto. Nos quedamos huérfanos, era una gran persona y un buen profesor. Decidí trasladar mi matrícula a la facultad de Zaragoza, pero me desencantó y nunca lo terminé”.

La UNED de ahora, la UNED de antes

Papeleta con la nota de Matemáticas (Análisis)

Carmen admite que la UNED siempre le pareció una universidad de vanguardia, aunque en algunos aspectos las cosas hayan cambiado mucho. “Recibíamos las notas por correo ordinario a partir del mes de la realización de las pruebas. Era muy emocionante la espera del cartero y la apertura del sobre. Recuerdo que intentaba ver la nota al trasluz, antes de abrir el sobre. Me sudaban las manos, se me ponía un nudo en el estómago, sacaba la papeleta lentamente… hasta que por fin veía la nota y saltaba o lloraba”.

La relación con los profesores también era a través del correo ordinario. “Les escribía mis dudas y yo me quedaba con una fotocopia. Después, o bien me llamaba el profesor por teléfono o bien me devolvía por correo los ejercicios corregidos. Una de las veces que fui a examinarme a Madrid, se me acercó un profesor con el que había mantenido una larga relación telefónica y me dijo: ¿Tú eres Carmen? ¡Qué ganas tenía de ponerte cara! He hablado contigo más que con mi mujer”.

En cuanto a la relación con sus compañeros, recuerda: “Había otro señor con el que coincidía en alguna asignatura y solíamos quedar una vez al mes para ayudarnos con las dudas. Creció entre nosotros y nuestras familias una buena amistad”.

Con las nuevas tecnologías, las cosas han mejorado. “Ahora estamos en contacto con el equipo docente de la UNED y con el resto de alumnos, podemos resolver dudas y solicitar que nos las resuelvan de una forma mucho más rápida… Definitivamente, la inmersión tecnológica le ha sentado muy bien a la universidad”.

Carmen impartiendo una de sus tutorías en Caspe

Lo que no ha cambiado mucho, a juicio de Carmen, son las tutorías presenciales: “Los tutores se entregaban y nos entregamos en cuerpo, alma y corazón; trabajamos los manuales y les explicamos lo más difícil; organizamos y orientamos el estudio para toda la semana… Creo que en los primeros cursos el contacto personal es necesario e insustituible, porque el alumno necesita, sobre todo, ser motivado para no abandonar, para que vea que es capaz. Los tutores recibimos una pequeña cantidad en concepto de beca que no compensa el esfuerzo de preparar las tutorías, estamos porque queremos estar en la UNED, nos gusta ser profesores universitarios, somos vocacionales y, algunos hemos sido antes estudiantes de esta universidad”.

A lo largo de todos estos años, Carmen ha acumulado numerosas anécdotas, pero señala una como significativa: “Aprobé la asignatura de Contabilidad de Costes al tercer año; me matriculé y estudié Contabilidad de Costes el primer año, pero aprobé solo una parte, me presenté en septiembre, suspendí de nuevo y tuve que repetir la asignatura entera. El segundo año lo mismo, pero al revés: aprobé la parte suspendida, suspendí la parte aprobada, me presenté en septiembre, suspendí… y tuve que volver a repetir la asignatura entera. Me desanimé, lloré muchísimo, me planteé pasarme a la universidad presencial… El profesor era extraordinario y me exigía muchísimo; al final decidí seguir y volver a matricularme. Por fin, al tercer año, superé la asignatura dignamente. Años más tarde terminé la carrera y me presenté a las oposiciones para profesores de instituto en la familia de Administrativo y, cuál fue mi sorpresa, cuando vi que el primer examen era un supuesto… ¡de Contabilidad de Costes! Nunca jamás había sucedido y casi nadie sabía Contabilidad de Costes, así que muchísimos opositores se levantaron y no hicieron el examen. A día de hoy puedo decir que yo aprobé la oposición a la primera gracias a saber muchísima Contabilidad de Costes”.

El balance vital de Carmen junto a la UNED es más que positivo: “La UNED me ha formado como persona. La constancia, la tenacidad, la fuerza de voluntad, el sacrificio… todo me ha hecho más fuerte, me ha hecho valorar el resultado del trabajo de cada día y el sin prisa pero sin pausa. Hay que saber dónde quieres llegar y trabajar para conseguirlo. Con esfuerzo y poco a poco… ¡seguro que lo conseguirás!”.

Dos papeletas de notas de Contabilidad de Costes. En la de la izquierda se puede leer, manuscrito, el comentario “Práctica bien, teoría muy mal. Algo parecido le ocurrió en Febrero”. A la izquierda, el merecido Notable.

  1. Enhorabuena a Carmen, nos sentimos honrados y dichosos de contar con ella. En vuestros comentarios se siente el cariño hacia ella… muchas gracias a todos…
    Nos gusta pensar que todo es posible, con esfuerzo, ilusión y un poquito de suerte

  2. Juan-Andrés

    Querida Carmen: me ha alegrado leer la historia que nos cuentas porque me ha hecho revivir una etapa de mi vida que ya va quedando algo lejana. En esos años que evocas también estudiaba yo en la UNED, aunque en otra carrera. No nos conocíamos todavía, pero tuve la suerte de hacerlo más tarde en los inicios de la andadura de la Extensión de Caspe y, hasta el presente, hemos compartido durante más de una veintena de años una tarea que comenzamos, y así seguimos haciéndolo, con una gran ilusión. Quienes hemos estudiado en la UNED sabemos que las etapas que hay que recorrer para llegar a la meta son duras. En aquella época lo eran más, en el camino se sentía una abrumadora soledad que amenazaba persistentemente con frustrar el deseo de llegar al final y que lo logramos con el apoyo entusiasta de los profesores tutores. Las cosas han cambiado mucho desde entonces para bien. Pero, en cualquier caso, sabemos que el estudiar en la UNED imprime carácter, forja una tenaz voluntad de robustos anclajes, dota de una sólida disciplina que capacita para superar los retos posteriores de la vida y lograr con éxito los objetivos propuestos. Y todavía algo más, la travesía unediana del estudiante produce, a pesar de las dificultades, una cierta seducción, unos fuertes lazos que cautivan y generan unos sentimientos de permanencia en ella para poder colaborar y ayudar a quienes quieren recorrer el mismo camino. Es lo que hiciste tú y, sin duda, con una gran pasión, porque quiero recordar que fuiste el alma del grupo de personas que trabajó con empeño para crear y organizar la Extensión de Caspe. Con ello, se abrió la puerta a muchos alumnos que pudieron acceder a los estudios universitarios. En ella has desarrollado una importante actividad como extraordinaria tutora y excelente persona. En ella comenzamos contigo las tutorías un grupo de tutores que te agradecemos el trabajo que has realizado y realizas, el afecto que nos tienes y la siempre luminosa sonrisa que nos brindas. Pronto cumpliremos las Bodas de Plata, y lo celebraremos. Un abrazo.

  3. Ana Lagunas

    Querida Carmen: Para el Centro de Calatayud es un honor contar contigo como profesora tutora en Caspe, pero aún mejor es conocerte y compartir contigo experiencias de alumna y de tutora en la UNED. Eres uno de los ejemplos más claros de lo que las personas pueden hacer con esfuerzo y tesón…. y contando con la oportunidad que nos ofrece la UNED, claro.!. Un abrazo enorme para tí y para todos los compañeros de la UNED en Caspe

  4. yo

    En este momento soy alumno de Carmen, en Caspe podemos sentirnos afortunados de tenerla a ella y al resto de equipo docente.

  5. Mi reconocimiento y mi admiración hacia una persona como Carmen, ejemplo de bondad, tolerancia y esfuerzo sin límites.

    Uno de tu pueblo

  6. ANTONIO

    Tiene que ser gratificante echar la vista atrás y ver todo lo que has logrado, con esfuerzo, ¡claro!, pero con la satisfación de que alguno de los valores que has tratado de inculcar en todas las personas que te conocemos (alumnos, amigos, etc), ha prendido en ellos y ahora son patrimonio de la sociedad. ¿Acaso no es eso la inmortaiidad que tanto añoramos los humanos?, seguro que si.
    Por eso tu trayectoria es algo mas que un ciclo vital, es un ejemplo de entrega desinteresada y estusiasta en mejorar los conocimientos de tus alumnos, el bienestar de tus amigos y ademas le has marcado el norte a tus hijos, todo en una idea global de tratar de conseguir un mundo mejor, mas justo y humano.
    ¿Se puede desear algo mas?, creo que no, por utilizar un término que tu conoces muy bien, tienes en tu haber motivos sobrados para estar satistecha.

    Un saludo.

  7. Ángel

    No ya todos los profesores deberíamos ser así, como Carmen, sino todos los pilotos,médicos, bomberos, electricistas, mecánicos, árbitros, funambulistas, tesoreros…¡¡ese mundo sería el cielo, si es que hay!!. Hace un mar de tiempo que la conozco, vivo en Talavera (Toledo), es decir : a otro mar de kilómetros y sin embargo es como si no nos dejásemos de ver todos los días. Además es de esas personas inmensas que pueden con todo, que le ganan la guerra a la vida (que, a veces, da mucha). Un beso muy fuerte, amiga y mi reconocimiento más profundo.

    Ángel

  8. Anónimo

    Me gusta mucho ver a personas así, son un ejemplo para todos.

  9. Esmeralda

    Yo también e tenido la suerte de poder ser alumna de Carmen en la UNED, es una gran profesora y gran persona.

  10. Víctor

    Sin duda, la UNED tiene una suerte extraordinaria al contar con una Persona (así, con mayúscula) como Carmen. Todos los profesores tendrían que ser así.

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